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STRANGER THINGS, QUE GRAN REGALO (para el Heavy Metal). Larga vida a Eddie Munson.

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Hace un tiempo que las huestes humanas se imbuyen en el sentimiento de nostalgia de los 80, una época idealizada y que esta proveyendo de pingues beneficios a las tiendas de los centros comerciales mas insulsos y a las personas de menos personalidad que pueda darse uno en los morros.

Así con eso, la serie de Netflix, Stranger Things, en un guiño maravilloso, ha sabido sacar una serie que une el aura de esa época, sus contradicciones, un toque de terror que explotó en aquella hora, y algo más, reivindica, por fin, un hecho. El rock y el metal, en aquel entonces, reinaba.

Pero va mucho mas lejos. Entremos en el meollo del asunto. Una sociedad pacata, atemorizada por la delincuencia (real), la realizad del caballo, la amenaza nuclear, y un exagerado compromiso religioso, vio al movimiento del rock como la síntesis y antesala de la llegada del anticristo. Esa sociedad manipulable, (¿os suena a día de hoy?) medios informativos buscando carnaza, pusieron en la diana a nuestro genero por diversos ámbitos. A nadie le sorprende, o quizás no recuerda, los juicios que tuvieron Judas Priest donde dos adolescentes (puestos hasta las orejas de estupefacientes) se intentaron suicidar mientras escuchaban al grupo, culpando directamente a este grupo, por parte de los familiares, de la controversia y la muerte de ambos adolescentes. Hubo mas, cuando ciertas circunstancias y ciertas controversias en los Estados Unidos salpicaron a los jugadores de los conocidos juegos de rol. Iron Maiden, a causa de su portada del «The Number Of The Beast» fueron acusados de satanistas, algo que el grupo tuvo que negar en repetidas ocasiones, o la persecución mediática a Ozzy Osbourne con la anécdota del murciélago, que en realidad fue una desdichada paloma y que le acompañaría toda la vida, o la lucha, política de un genio como Frank Zappa para reivindicar la libertad de expresión.

Mala gente, gente que no va a misa, que no es rebaño, que piensa por si misma, y un entorno mundial que no tenia nada de alahueño, unido a una sociedad netamente atrasada, dio una patina de peligrosidad a un movimiento que tenia mucho de fantasía, de diversión, no poca reivindicación social, y un compromiso absoluto en contra de los dogmas y de las normas cívicas caducas y pacatas.

Todo esto, hoy día, se resume en el personaje de Eddie Munson, un muchacho que vive en una caravana con su tío, sobrevive con el menudeo, mientras sueña con ser algo en un mundo que le rechaza, algo que el resume y contrarresta con no poco cinismo y un humor que le permite sobrevivir, hasta que los eventos de la serie lo envuelven en una aventura digna de los mejores films de los 80, estilo Goonies o los primeros films de Indiana Jones, sin obviar a Freddie Krueger. Quitando el envoltorio, y quedándome con la síntesis de lo que representa, no puedo mas que simpatizar con el personaje y verme reflejado. Yo fui él. Y aún lo soy.

Pero, sintetizando, este personaje, de manera adyacente sin buscar serlo, retrata a una sociedad que en masa demuestra que es racista, intolerante, mezquina, fanática, algo que el personaje ejemplifica en el club (escolar)de rol del «Hellsfire Club», un club de estudiantes donde daban recorrido a su imaginación a través de un juego de mesa, dragones, mazmorras, trolls, algo imposible de entender por las mentes retrogradas del momento… y de hoy día.

¿Hemos avanzado en el tiempo? no, ya os lo digo yo. Nos hemos acostumbrado a los histrionismos, a las imágenes, a los escaparates, pero seguimos siendo un pueblo, una masa que no ejercita el desarrollo cognitivo, y seguimos dejándonos llevar por sesgos y prejuicios. YO llevo esta camiseta, y su ambigua consigna pictográfica de juego, satanismo, rock, y rebeldía, hoy día a mis casi 50 tacos, he vuelto a sentir esa mirada desaprobante, algo que no sentía desde que era adolescente.

Hoy, sigo reivindicando una cultura libre, sin sesgos, con libertad y respeto. Puede haber personas que porten el anticristo en su pecho, pero sean tolerantes y cívicas, algo que no es capaz de entender la sociedad, una masa diversa y heterogénea que le pueden mas las manipulaciones televisivas, una sociedad demasiado arraigada a unos roles arcaicos, domeñadas por el miedo, pero vigentes en sus casposas miradas.

Por eso este personaje, este Eddie Munson, dignifica a nuestro genero, pone un espejo a una sociedad que no ha evolucionado con respecto a la que dibuja en la serie, esas personas que en los lejanos 80 con respecto a los lejanos años 2000, siguen tan vulnerables y temerosos y ademas, pone en evidencia que hay música que es eterna, inmortal, vigente y reivindicable y que eso, y no otra cosa, es lo que es el pueblo del rock. Eddie Munson somos todos y cada uno de nosotros, el pueblo del rock, así somos, viscerales, auténticos, fieles, con una especial sensibilidad, con un compromiso con un genero musical que nos permite vivir en un entorno hostil sin caer en la violencia, las drogas, o volvernos locos.

Muy orgulloso de llevar esta camiseta por qué significa que somos algo más que música, por que somos más que lo que proyectamos, por qué somos y nos reivindicamos.

Long Live Rock’N’Roll.

Larga vida a Eddie Munson.

Josean Zombie.

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