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Grandes “Gambazos” de las críticas en el rock

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Una de las cosas que peor llevo dentro de mi recorrido como “periodista” o mejor dicho, divulgador de la música rock, es sin duda, hacer las criticas a los trabajos que se nos mandan a la redacción.

Me ha pasado muchas veces, pensar que un disco es así, o “asao”, incidir o buscar la originalidad, en la frescura, en los matices y no herir a nadie en sus sentimientos, cuanto menos no darle directamente en su partes pudendas un buen izquierdazo es algo con que tengo que lidiar. Y sobre todo, esa sensación de pensar ¿y si me equivoco y realmente estoy delante de una obra intemporal que merece una visión distinta?

Eso es algo que muchas veces nos pasa a los críticos musicales, en mi caso concreto, frisando el estatus de crítico por imposición, vamos, que no me queda más remedio. Y es que uno no es precisamente Quevedo, y transcribir en el lenguaje de Cervantes algo tan abstracto como es la música, sin caer en tecnicismos y ademas, saber imprimir lo que la música te evoca, cuanto menos es complicado.

Sin embargo, en ocasiones es el crítico la persona al la que se considera que tiene mucho de ego, mucho de músico frustrado, o simplemente es ciego, sordo y, o la envidia, y, o la falta de oido le hace escribir cartas aberraciones que palidecerían pasados algunos años. ¿no?

Un buen ejemplo lo tenemos en un disco, sobre el que celebramos efeméride, como fue el trabajo primigenio de Black Sabbath que un medio como Rolling Stone, a través de un critico como fue Lester Bangs tildo como “una porqueria”, un trabajo que se ha considerado como el primer álbum de autentico heavy metal, tal y como lo conocemos hoy día, y que por vergüenza ajena, el medio en cuestión rectifico esta visión en un postrero año 2004. (Fuente El País).

De facto, el propio Iommi siempre cita a Roger Waters, todo un dinosaurio del rock, por aquel entonces aún en Pink Floyd, con su preclara visión y valiéndose de su figura como músico que vaticinó ante la salida del disco y sobre el grupo “Son una mierda y desaparecerán rápidamente”.

Un gran momento para que Waters hubiese echado una lotería ante su acierto predictivo… y eso que hablamos de una figura como Waters nada menos que firmó algo como “The Wall”, y algo sabe de música.

Es lo que tiene ser los primeros, que corres el riesgo de no ser entendido en su momento, pero eso no quita la valentía de no dejarse arredrar por una critica injusta y sin fundamento, o por lo menos poco mesurada.

No son los únicos que lo han padecido, ni serán los últimos. Casos flagrantes de este tipo de situación carpetovetonica lo tenemos en trabajos como Bob Dylan en algunos de sus discos, sobretodo cuando directamente decidió darle la espalda al folk y se decidió a adentrarse en el rock, dejando pasmados, y de lado según ellos a sus seguidores Folk o, saliendo del rock el propio Camarón con “La Leyenda del Tiempo” , un trabajo que no pudo ser digerido por los seguidores del genio, demasiado puristas y talibanes para reconocer una obra que ha trascendido en el tiempo.

Simon & Garfunkel, si no los conocéis fueron un dueto que escribió grandes letras dentro del panorama musical, reverenciados y respaldaos como uno de los duetos icónicos de la música en los estado unidos, apenas pudieron digerir que después de un exitazo, ademas como debut, de MR Robinson de la película El Graduado, sacaran un trabajo como fue “Bookends” una pieza conceptual que, otro critico de Rolling Stone no supo apreciar ni abarcar, provocando que el dueto apunto estuviera de tirar la toalla y dejar la música, cosa que gracias a los dioses musicales, nunca ocurrió. El tiempo ha sabido recuperar este trabajo en su justa medida.

También tenemos discos que en su momento fueron dilapidados, cómo les paso a Sex Pistols y su “Never Mind The Bollocks” y que salvando las distancias y el tiempo, y recuperados por la critica a posteriori, puede que no estén tan desencaminadas las criticas que les cayeron. Eso sí, nadie les quitara que fueron adalides de un genero único, y que probablemente fueron más que necesarios como repulsivo de una industria muy dada a mirarse su propio ombligo, cosa que sigue sucediendo hoy día.

De esto también saben algo los propios Rolling Stones, que han visto no pocos de sus discos pasados y soliviantados por la licuadora de los críticos. Pero si es cierto que también cuando alguien espera lo mejor, sobre todo viniendo de gente que ha formado clásicos inmortales, cualquier cosa te puede saber a poco, y mantener ese nivel puede ser realmente muy complicado.

Guns’n’Roses es un grupo que nunca invento absolutamente nada, es decir, todo su aire canalla, su sonido terroso a la par de canalla y su amplia capacidad de complicarse la vida, ya se había visto en otros muchos grupos del área de los ángeles, y su trabajo debut, ademas, traía la controversia de la portada donde una especie de robot acababa de violar a una mujer… todo esto hizo en su debut del Appetite For Destruction, que en una primera instancia los críticos no hiciesen prácticamente caso a este trabajo, que curiosamente, el público, y no poca ayuda de la otrora poderosa MTV encumbraron al estrellato y más allá mostrando que este álbum es ya por derecho propio uno de los albures angulares del Hard Rock de todos los tiempos.

También, y como ya hemos dicho, ser precursores es algo que puede no ser bien recibido en un principio, pero una vez asumido el rol de genios, todo cambio puede no ser bien recibido y por tanto, ser vapuleados en las huestes de los críticos… y en algunos casos con no poco sentido.

¿Quién ha escuchado un álbum como fue el ST Anger de Metallica? Un trabajo muy esperado por los fanáticos, que esperaban ver retornar al Thrash (que ilusos) de sus figuras más emblemáticas después de dos discos erráticos como fueron los anteriores trabajos Load Y Re-Load. La decepción fue casi consensuada ante un trabajo que literalmente suena a lata, pero que en su desarrollo nos dejo algunos buenos cortes, como Frantic, Some Kind Of Monster o el propio ST Anger. También es cierto que ellos mismos fueron capaces de superarse y juntarse con Lou Reed para hacer algo aún peor como fue el engendro “Lulu”.

¿Trabajo subestimado, o mierda en su más amplio concepto? Aquí es donde surge el meollo de la cuestión y donde entra el prisma personal del oyente en cuestión.

Y es que qué un disco sea vapuleado por la crítica, no necesariamente significa que sea del todo malo, sino simplemente decepcionante con respecto a la trayectoria del artista, como hemos comprobado en grupos de la talla de Queen que tienen trabajos muy irregulares, y, o extraños como fue la banda sonora de la película Flash Gordon y que editaron como álbum al público, algo que estoy seguro, no todos sus seguidores supieron comprender en su momento de lanzamiento.

Así les paso también a un grupo de culto como fueron The Cult y su trabajo “Ceremony”. Este trabajo dio un giro de sonido y de, posiblemente, actitud comercial del grupo, algo que los críticos no supieron digerir, y me temo que en este caso, parte del público residente del grupo. Una cosa parecida me paso a mi con un disco de un grupo icónico, el muy denostado “Ilus Divinus Insane” de Morbid Angel, un trabajo que sacaba de su área de confort a un grupo monolítico y super técnico arriesgando muchísimo en la apuesta. Este trabajo fue totalmente incomprendido por la critica, pero también por un público Taliban que ha forzado al grupo a volver a sus orígenes y repetirse en un trabajo anodino totalmente como es su ultimo trabajo.

Y sin embargo, también puede pasar en sentido contrario, discos que la critica los encumbro al estrellato y realmente no eran para tanto.

Suele pasar entre los críticos, sobre todo los menos avezados, que la figura del artista pueda imbuir un respeto una gran reverencia, cuando no temor a desairar a una industria que puede mirar con lupa tus palabras. Y eso es una sombra muy alargada.

Hay discos que tuvieron mucho bombo y platillo, pero se desinflaron rápido, y con no pocas concesiones críticas, como les pasa a no pocos trabajos de Pink Floyd que directamente duermen a las ovejas y son un coñazo, y también no pocos álbumes de los (ahora sí) Rolling Stones que hacen aguas por todos los lados, sobre todo en sus últimos lanzamientos cosa que también adolecen los míticos AC/DC, sin entrar en casi toda la carrera de Jon Bon Jovi después del álbum New Jersey o del más soporífero aún Bruce Springsteen, totalmente adulado por las huestes criticas, pero sustentando sus shows en los temas del pasado. Algo así también les ha pasado con Dire Straits y algunos de sus trabajos más contemporáneos que realmente han envejecido bastante mal y apenas hoy se les recuerda… ¿o alguien se acuerda de aquel simpático, pero intrascendente “Calling Elvis“?

Y ahora y para finalizar este articulo intrascendente me gustaría saber de ti, lector; ¿Cuales son tus discos de referencia que según tu criterio son más desconocidos, maltratados o ignorados por la critica que guardes en tu haber?

Josean Zombie.

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