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¿TIENE SEPULTURA TEMAS BUENOS DESPUES DE LA ÉPOCA CAVALERA?

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Las reuniones de grupos son inexorables y casi con toda seguridad, imprescindibles para grupos que necesitan llenar las arcas. La gran mayoría de nosotros hemos crecido con unos sonidos, con unos grupos, que por circunstancias volaron por los aires.

Sepultura, fueron un exponente del sonido thrash metal, firmantes de algunos álbumes icónicos como fueron el imprescindible Chaos A.D., Arise, Beneath The Remains o el mas irregular Roots. Seguramente este último album fuese ya un adelanto de lo que vendría a continuación. Pelea, bronca, salida de Max Cavalera, que propiciaría en un futuro tambien la salida de su hermano, y la constitución de un nuevo grupo Soulfly, y con el tiempo, Cavalera’s Conspiracy. Sin embargo la hemeroteca nos dice que Sepultura en modo alguno estaba muerta. De facto, Sepultura fue durante unos cuantos álbumes el mismo grupo, salvo con la diferencia de la voz de Derrick Greene.

La pregunta es clara…¿ha merecido la pena? ¿era Sepultura un grupo ya muerto en vida tras sacar el decepcionante Roots? ¿Cambiaron las tornas compositivas desde la salida de Max? ¿mereció la pena que se dedicase a Soulfly? Muchas preguntas, muchas respuestas sin una respuesta clara.

Soulfly sacó en la separación un trabajo, que sin llegar a las cotas de trabajos anteriores de Sepultura un trabajo digno, “Primitive”, un trabajo que seguía de alguna forma la continuación étnica de lo que fue Roots, mezclado con el sello personal de Max, y el sonido Thrash abanderado de Sepultura. Probablemente, este debía ser el siguiente trabajo de los brasileños, pero Max hizo suyo su sello, su impronta y formo un gran trabajo…. que no se vería continuado en los siguientes trabajos, bajando bastante el nivel. Pero no estamos para hablar de Max Cavalera, si no de Sepultura.

Sepultura daría como respuesta a esta vertiente sonora con “Against” (1998) un trabajo que intentaba distanciarse de su pasado, con un sonido mas punk y con referencias al folclore japonés, (también intentaba seguir algunos aspectos sonoros de Roots) ya con un mostrenco como es Derrick Green mostrando que es un vocalista muy digno para el grupo. Sin embargo este trabajo es un trabajo muy plano, poco pensado, y con un tufillo a trabajo necesario para salir del hoyo y mostrar que estaban aún ahí… en sí no es mal álbum, pero esta a años luz de lo que fue Sepultura, y siendo honestos, es un trabajo que está a muchos enteros por debajo de lo que se esperaba de un grupo como este. Yo destacaría únicamente el tema del disco que abre el trabajo y que me sabe a Ratos De Porao, pero lo demás, aburrido y plano, una decepción absoluta. Así ademas tuvo que verlo el grupo, ya que pasar de discos de oro, y posiciones en las listas de éxitos, a directamente desaparecer de los atriles, tuvo que ser una bofetada y una patada al ego de los componentes.

Algo parecido le pasaría al siguiente album, “Nation”, (2001) otra decepción en listas de ventas, otro disco sin referentes. Aquí el grupo localiza el sonido a buscar, a reencontrarse con su sonido primigenio, mas agreste, más Sepultura, en el cual tiene algunos aciertos como es “Sepulnation” un corte digno del legado del grupo, pero que no llega a las cotas de sus mejores trabajos. Sin embargo aquí ya apreciamos un enfoque deliberado en la senda de mostrar que aún podían sacar cortes de cierto nivel, como es el propio “Sepulnation”, siguiendo esa senda punk/ thrash en cortes como “Revolt” bastante interesante. Sin embargo, de nuevo, el grupo vuelve a pecar del mismo fallo que el anterior: esquemas planos compositivos, nulas ideas, y una búsqueda incesante de mostrar que siguen siendo Sepultura, cosa que en este momento les hacia mas daño que beneficio.

No seria con este trabajo “Roorback” (2003) con el que los brasileños conseguirían dar la vuelta a la tortilla. Sin embargo, ellos son coherentes y no bajan en modo alguno sus expectativas, ni dan respiro a su sonido. Son Sepultura y así lo firman. El problema del disco es que hay muy pocos matices diferenciadores con respecto a su legado, no encontramos temas que les empujen, que los manden a la posición vanguardista que tuvieron en su momento, y eso lo acusan en todo momento. También es algo injusto, pero lo que es, es, y es que firmaron cuatro álbumes que son historia del metal, y este trabajo es un trabajo digno, menos plano que los trabajos anteriores y con algún que otro tema señalable como es “Godless”, Apes Of God en un intento de acercarse al sonido Arise. No me parece un mal album en absoluto, pero le falta un plus para llegar a lo de antaño, o darle un giro y distanciarse de su legado anterior.

Quizás sea este su disco más alambicado, complejo y plural, siempre que hablemos de la época post Max Cavalera, este Dante XXI, (2006) una obra conceptual y coral sobre una figura mítica como es Dante, que es el mismo de la divina comedia, sobre la que gira el trabajo. A este trabajo le lastra varias cosas. El cambio del seguidor de Sepultura ante tras álbumes anteriores muy por debajo de lo exigible para un grupo como este. También y aunque tenemos un trabajo que tiene el sonido del grupo, tampoco tiene esa búsqueda del sonido vanguardista brutal que requeriría para poder quitarse el lastre. Sin embargo, y a pesar de ser un trabajo que no llego al público, es un trabajo a tener en cuanta en su legado, y tiene cortes netamente brutales como es “Convicted In Life” puro Sepultura, o los sonidos étnicos envolventes que siempre dan sello en el grupo como es “City Of Dis”. Una pena que el público no diese más apoyo a un trabajo que sí hace honra al legado del grupo. Tambien, este es el último trabajo con Igor Cavalera en la batería. Casi, pero no lo consiguen, pero el esfuerzo merece la pena darle una oportunidad.

Seguimos con A-Lex, (2009) el siguiente trabajo, ya sin Igor Cavalera en las baquetas, y basado en el filme de culto Naranja Mecánica, sobre la obra de Anthony Burgess. Seguimos viendo que el grupo repite esquemas (Moloko Mesto tiene compases calcados del Beneath o los guiños étnicos de Roots en Filthy Rot para derivar en un tema oscuro y complejo. Volvemos a ver que el grupo sabe hacer temas, tiene coherencia sonora, pero no termina de dar en la tecla cuando necesita un tema rompe cuellos, un tema que sea icónico y desperece a una hinchada desinflada por un legado de trabajos que no terminan de enganchar. Creo que este album tiene mucho de auto referente, mucho de ombliguismo y no termina de cuajar. Una época oscura sin duda para el grupo, que aún así decidió tirar hacia adelante.

Empezamos a incidir en el bucle, y no es por nada, pero este nuevo trabajo “Kairos” (2011) al entrar en danza, suena bien, como el muelle de un gatillo a punto de dispararse. Quizás el grupo vio que los discos densos y labrados, complejos, les restaba frescura y dinamismo hacia el oyente, por lo que este album ya es un album de arquitectura clásica y temas variados, marca de los brasileños. Notamos que los brasileños tienen en su base de guitarra la vista puesta en la vanguardia, la técnica, y el poso distintivo, (por ejemplo en Spectrum, o la coreable y “headbanger” Kairos) con Derrick marcando distancias y mostrando por que es uno de los mejores vocalistas para este grupo, o para cualquier otro de este estilo. De nuevo veo que el grupo lo intenta, y este es un buen album, con ganas, cambios, equilibrio, sonido, temas pero de nuevo le falta un punto. En ocasiones suenan muchísimo al Deja Vu, en otros momentos se les ve que quieren innovar y romper, pero no terminan de concretar esa dirección. Sin embargo estamos ante un album bastante digno con algunas sorpresas como la versión de Ministry “Just One Fix”.

He de reconocer que otro de los problemas que acarrea el grupo es su practica desaparición de la escena, debido a su longevidad como grupo, el cambio del tiempo, de las modas y del cansancio, amen de que los canales de difusión que antaño les empujaron definitivamente al estrellato, como fueron los canales de televisión como la MTV, Super Channel o la mítica VIVA, ya habían desaparecido. Por eso, quizás, este album “The Mediator Between Head and Hands Must Be the Heart” (2013) sea un pequeño desconocido. Así con eso, nos encontramos un trabajo denso, oscuro, de nuevo intencionadamente retorcido y grandilocuente, con la producción de Ross Robinson que ya trabajo con el grupo en Roots. Aquí tenemos algunos aciertos como es “The Vatican”, corte brutal, correoso, de sonido típico del grupo, o Manipulation Of Tragedy con esa visión rítmica tan suya mostrando que aún suenan, y mucho, o la melodía aquiescente de Tsunami. Eloy Casagrande sustituye en la batería a Jean Dolabella que dejaría el grupo en pos de nuevos pastos. Sin duda creo que aquí Sepultura ya tiene asumido que nunca volverían a los tiempos del pasado, y hacen lo que les rota, sonando crujientes y sonoros, siendo Sepultura aún a día de hoy, pero sin destacar en exceso, lo cual nos lleva a la pregunta original del artículo, y este es un album que se acerca algo al “Si”.

Así con eso, aun tienen coletazos de grandeza, y para mi esa linea brillante la guardan en un album como es “Machine Messiah” (2017) un trabajo donde, ahora si, nos reencontramos con el grupo definitivamente. Sueltos y sin complejos, sin el peso de emular nada, el grupo se ve cómodo en su faceta musical, suenan como una maquina engrasada y encontramos música, en su mas amplio espectro. Esta claro que a este grupo, aquí, ya hay que acercarse como uno de esos grupos underground que sabes que nunca harán nada malo en sus lanzamientos, y este disco, dentro de su errática segunda parte, es de lo mejor que han sacado, contando con témazos como Machine Messiah, envolvente y atmosférica, a la par de afilada e intensa, un tema que resalta, y mucho. También tenemos la preciosa Iceberg Dances que te descoloca por su belleza, o la contundente y algo mas predecible, pero no por ello menos disfrutable, “I Am The Enemy” o la enigmática “Phantom Self”. Aquí Sepultura se auto reivindican y sin llegar a las cotas del pasado aún son capaces de firmar un grandísimo album. También aquí hay un tímido despegue en las listas de ventas.

Y nos plantamos con su nuevo trabajo, “Quadra”, del 2020, que tiene la papeleta de intentar superar, no ya a su predecesor, que es lo lógico, si no a sus raíces. Pero como decía, el grupo ha decidido ser lo que que quiera ser, y sin ser mejor trabajo que el anterior, aun da para unos cuantos temas que merecen la pena, y siendo sincero, es un gran trabajo. Me imagino que el grupo hubiese querido defenderlo en consecuencia, pero la pandemia no hace distinciones y en el momento, este es un trabajo en vía muerta hasta que no podamos darle esa oportunidad que merece.

Yo, particularmente creo que los Sepultura de hoy día ya no tienen realmente nada que demostrar, que probablemente les habría ido mejor cambiando el nombre y haciendo un grupo nuevo, quitándose la presión del legado. También es verdad que les ha costado re tomar la senda de la imaginación, y que en todo este tiempo han metido, mucho, pero mucho relleno, y que también en ocasiones se repiten en esquemas e ideas. Sin embargo y sobre todo, se han ganado un respeto, como trabajadores y cómo grupo, y sobre todo como músicos, ya que no arrastran un nombre, ni un legado, si no que tienen trabajos que pueden defender dignamente. Es imposible que lleguen a cotas del pasado, pero también es injusto, ademas de absurdo. Tampoco lo ha logrado Max con Soulfly. Todos los grupos tienen un punto en el que brillan a su máxima intensidad, y ese punto ya fue para Sepultura. Pero aún pueden hacernos dar un buen rato en la escucha de sus discos actuales, y eso es mucho decir.

Es ahora cuando Sepultura esta en un punto álgido y no mira hacia atrás; saben que hacen su música, y pretenden vivir del presente, no del pasado, y se esfuerzan en sacar trabajos dignos, y así son los últimos lanzamientos de los brasileños, por lo que yo lo tengo muy claro. Reunión, ¿para qué?

Josean Zombie.

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