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MATHILDA «THE WAY»

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Mathilda es un proyecto curioso: demasiado indie para el publico del metal, demasiado rockeros para un publico seguidor de Los Planetas, pero hay algo que esta claro, y es que Mathilda es algo grande, muy grande. En el nuevo álbum de los madrileños, se puede apreciar como el grupo ha sabido congratular un equilibrio entre las melodías tersas e intimas, muchas de ellas rozando el extasis doloroso que las canciones pueden provocar en el oyente, incidiendo en un punto eléctrico, crujiente, que le proporcionan unas guitarras terrosas y afiladas y una base rítmica contundente.

La linea lírica sigue manteniendo esa sensación de estar entre un lírico poliédrico, Felipe Diaz que ha mamado mucho de 8esto es una opinión refutable) del maestro Springsteen, mesurado con el señor Miles Kennedy, no en el timbre de ambos ya que su registro vocal esta a años luz de ambos, mucho mas alto llegando a las octavas, sí en parte de la técnica que le permite saber cuando susurrar la prosa lírica, y cuando dejarse llevar por el arrebato que pide el tema, siempre sabiendo que esta en un anfiteatro de fuerte personalidad que le proporciona el grupo al unísono.

Sonido internacional, somero y pulcro, bien fresado tanto en la mezcla como en la producción, quizás un punto demasiado limpio, ya que el grupo esta a un punto de pisar el post-rock, pero sin duda le queda netamente bien al estilo. Este trabajo tiene el sello de haber sido grabado en Anhell Studios y producido por los propios Mathilda y Ángel Muñoz

Podríamos hacer una analogía de desarrollo con el anterior trabajo, pero prefiero centrarme en esa heterogeneidad que le da el grupo al conjunto del trabajo, sobre todo hasta llegar al ecuador del disco, esa mixtura entre las estrofas mas dolientes con la profundidad rockera del termino, (un buen ejemplo seria la profundidad que desprende un tema como es «Your Lover Man», con detalles acústicos, personalidad introspectiva y doliente en la ejecución, pero con su punto eléctrico) siempre agudizadas por la química que despide el grupo, siempre introspectivo en cualquier caso, buscando la intimidad entre el oyente y el grupo, como apreciamos en temas como «Love Is Three Letters Words», «Incomplete», o «Devil In Me», las dos primeras muy de la escuela Pearl Jam, la segunda acercando al grupo a sonidos Alter Bridge o también tenemos «The Way» un tema perfecto para oír en este momento de soledad impuesta, precioso y rotundo y con su alma particular, el post rock henchido de un corte como «The Other Side» que muestra que la electricidad puede saber a sentimientos.

También tenemos la fuerza de «Rings Of Saturn»mas lleno de electricidad crujiente gracias al trabajo potente de la base rítmica y las guitarras que abrazan la prosa de la letra. Esa comunión entre melodía y electricidad es constante y tenemos detalles también en algún detalle ígneo, que se apertura sobre todo a partir del ecuador del trabajo como podemos ver más en temas como «To Get To You», uno de los temas mas luminosos en su estructura melódica y más eléctricos, que me sabe un poco a aquellos Blind Melon, un gran y malogrado grupo.

Hay también alguna aproximación, tímida a lo que seria la grandilocuencia del opera rock en «Wasted Time» donde le grupo se da un baño de pomposidad sonora, detalles y sentido sensible, muy rockero. Pero el disco discurre como ya he dicho entre ínfulas acústicas preciosas y ramalazos de post rock como apreciamos en la brillantísima «Broken» que te envuelve y te revuelve las entrañas forzando al oyente a posar sus ojos en su parte intima e interior, sentir como la música y el alma conjugan de una manera firme. Este es un echo, que encontramos en la practica totalidades del disco, y que lo hace digno de varias escuchas para sentir todo lo que tiene que dar. También tenemos un puro desmelene de puro rock en «Wilds» donde apreciamos que el grupo sabe como firmar temas de pura energía sabiendo como electrificar la atmósfera y sacar chispas del ambiente.

Este trabajo hay que afrontarlo como una partida de ajedrez; crujiente, con sorpresas en cada escucha, con intensidad y frescura, envolvente y directa a las vísceras del oyente, y en cualquier caso de escucha adictiva, un trabajo de firma internacional aquí en la piel de toro.

Josean Zombie.

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