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PEDRO BOTERO «17/50» El Pozal producciones.

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Par mi Pedro Botero pertenece a esa legión de grupos españoles, que en su día sonaron en un discreto segundo plano, y que probablemente haya sido totalmente inmerecido, un grupo que deberia haber estado mucho mas en el candelero, y del que siempre recuerdo con cariño cuando los ponía en una cassette que de tanta reproducción sonaba mas el ruido de fondo que el propio grupo.

Pedro Botero pertenece a una casta de grupos con sabor propio, que la situación o el tiempo o directamente el publico no supo apreciar lo suficientemente, y que solo en tiempos recientes ha empezado a ser reconocidos; un buen ejemplo también lo tendríamos en un grupo como Badana. Estoy seguro que grupos como Pereza en algún momento han oído a grupos como los Zaragozanos, pero nunca han conseguido sonar tan crudos y rockeros como ellos.

Recuperados hace un tiempo en el Leyendas del rock, haciendo aquí bueno el nombre del festival, el devenir del tiempo y las ganas de seguir con este proyecto, se sintetiza en este 17/50, este álbum que trae a los Botero con un sonido que cuaja el rock mas eléctrico que hizo grande al grupo.

Sin mirar atrás, y con el sonido que propone el siglo XXI este 17/50 nos devuelven a un grupo con el brío necesario como para hacer un disco a la altura de lo que se espera de un perfil de un grupo mítico que nunca se fue del todo. Las composiciones de este disco caen casi en su totalidad en las espaldas de su alma mater, Ruben Bartolome, artífice del grupo, (amen de la reconciliación habida con Nano Pérez bajista histórico del grupo) aunque tenemos también algún guiño del pasado en la figura de Chirri Bartolome, que colabora en «Pedro Botero» y también en la figura de Abel Bartolome en «Todo me da lo mismo», single presentación del disco, y autentico bombazo dentro del disco; una canción magnética, adictiva y de líricas durísimas que a este servidor le ha costado hacer que le repose el disco para poder estudiarlo en profundidad por que no podía quitarme el tema de la cabeza. Así de simple.

Pero una vez consigues avanzar en el disco, descubres una obra reposada y eléctrica, que tiene el buen hard rock como bandera, pero que en el crisol de su sonido atisbas a ver detalles que hablan de historias de blues rock en ocasiones, de metal y de rock, siempre con el poso de las armonías curadas en barrica añeja, que dan sabor a madera noble. Una gran baza es el fantástico trabajo de Cesar Royo en las guitarras y el buen sonido rítmico que plasma Alejandro Duarte.

El disco comienza con 17/50, una deliciosa obra de crujiente metal al mejor estribillo cabalgante, que alterna las atmósferas con interludios melódicos. La fuerte personalidad de este tema recae en un sonido crujiente de guitarra, ahondado por la melodía limpia de los interludios. Gran sonido rítmico de la batería y el bajo, muy presente, que abrazan perfectamente la voz arenosa de Rubén.

Pedro botero es el tema homónimo que continua la obra de 17/50 con otro tema de estribillo labrado en la ejecución de las guitarras y un  sentimiento plasmado mefistofélico en las líricas descarnadas que destilan las letras. Como en el tema anterior, el grupo sabe jugar con las partes del tema, meciendo al oyente o catapultándolo al bis mas salvaje del grupo. Bien podría también haber salido como single de adelanto, gracias a la riqueza estructural y su alma adictiva.

«No hay oro»es un tema que presenta a la perfección el tono mas A.O.R. del grupo, y como su perfil se acerca al sonido mas americano de su música, tan solo dejándote mecer por el alma de este tema que casi podría considerarse una balada eléctrica, que me recuerda a grupos como Journey o Boston.

En sintonía al tono semi balada del tema anterior nos sumergimos en «Esposa o esclava» (con la lírica dirigida desde la voz de Nano) una canción de durísima lírica, de música aterciopelada a pesar de la violencia subyacente de la letra, y que el grupo pinta en un lienzo trágico y peripatético en el que el grupo ha sabido perfectamente coger en su música; ya lo sabes, nunca permitas el maltrato de ninguna mujer ni de ningún ser vivo.

En «Todo me da lo mismo» no voy a añadir en esencia nada de lo que ya he añadido en las lineas anteriores, simplemente es un tema brutal.

«Otra noche para recordar» es un tema que me ha descolocado un tanto dentro del disco, porque es un tema que podría perfectamente verse recogido en cualquier álbum del maestro Rosendo y que ademas cuenta con la ayuda de Jose Luis Campuzano «Sherpa» ni mas ni menos. Tema que a buen seguro lo petará en directo, pero que no casa del todo con el espíritu del disco.

«Hechicera» es un tema de tono lounge, semi bluesy y con alma rockanrolera que muestra de forma descarnada la sensibilidad inherente del grupo, y que podemos dar fe de lo bien que suena en un pequeño bar, al albur de un público reducido. Fantástica.

«Castigo» después de ver el interior y las entrañas de Pedro Botero, volvemos al heavy mas contundente y directo con este castigo. Tono chulesco y raspado en la lírica de Nano retomando su papel en las voces y vuelven los estribillos galopantes y duros; todo un revival del heavy ochentero español afilado en piedra presentado en pleno siglo XXI.

«Furia» da otra vuelta de tuerca y nos acerca a un tema mas reposado, que rezuma a ese sabor sureño que los Lynnyrd Skynyrd fueron adalides en su día. Tonos pesados, estribillo circular y guitarra que demuestra una cierta complicidad con las notas de los guitar hero como Satriani en su faceta mas bluesy. Este tema es un toque de aire fresco dentro del disco y una forma de ver como un buen disco se puede hacer sin repetir estructuras, siendo valiente y adentrando en facetas diversas.

 «Ponte las pilas» es un tema que me encanta: chulo y duro, con un Ruben intenso en la faceta lírica, apoyado en los coros, aún mas chulesco si cabe, aquí el rock se hace omnipresente en este tema duro que vuelve a rememorar a los tiempos del rockodromo. Me encanta las diabluras armónicas de la guitarra en segundo plano, me encanta la letra, me encanta el tono funky del bajo… ¿se nota que me mola el tema??

«Ponte a cantar» vuelve a traernos ese aire cargado y gris que tienen algunos temas de Pedro Botero. El estribillo es lento y cargado, pero con la carga armónica bien definida, y una voz que prioriza la lírica de la letra sobre los tonos arenosos que otros temas  si poseen; de facto, cortesía de la voz de Nano. No es un mal tema, ni mucho menos, pero al igual que «Otra noche para recordar» creo que no esta del todo cuadrado con el resto de los temas, y que merecería otra oportunidad en otro disco.

Ahora si, con una balada mayúscula, sentimiento a flor de piel, y la armonía dura de la voz rota de Ruben, que no me cabe la menor duda podría ser un gran cantautor a la altura de gente como Juan Perro o Enrique Urquijo, abrazado por la acústica, este «Cansado» es un fantástico cierre de álbum.

Pedro Botero están de vuelta, con nota: quizás para mi gusto haya un par de temas que me sobren del disco, no por su calidad, si por que no casan del todo dentro del disco, pero es una opinión totalmente subjetiva, y que, estoy seguro ahora si de esto, trae a Pedro Botero con álbum que se convertirá por derecho propio, en otro clásico del grupo.

 

Josean Zombie.

 

 

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