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MATHILDA «II» The Fish Factory.

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Uno no sabe muy bien, en el devenir del tiempo, el porqué de este grupo. Mathilda es un grupo que debería haber nacido en los USA o mejor aún, en las islas británicas y no en la piel de toro, y eso se explica perfectamente viéndolos en directo. Yo conocí a este grupo en el primer Caperucita rock fest, concierto benéfico, donde pude comprobar el equilibrio de este grupo entre los sonidos del rock mas en vanguardia y el post-rock, aunando un fino hilo de elegancia, que en ese momento en concreto me sedujo. He de confesar que Mathilda ya eran conocidos por su aportación a la serie de A3 «Física y química» y su tema «Ayer», que en mi caso no pasa de ser una mera anécdota

Y he aquí que Mathilda nos presentan su nuevo trabajo, «II» en el cual no dejan de confirmarme que estaba en lo cierto y firman un sobrio y elegante, pero a la vez contundente trabajo donde los sonidos del rock alcanzan un filo crujiente, y como ya he comentado antes, un sonido fresco y vanguardista. A tono a este perfil, el libreto se ajusta como un guante a la filosofía del grupo, la producción busca ese tono eléctrico y crujiente duro en ocasiones, aunque para mi gusto sea demasiado limpio, cortesía de Angel Muñoz y el propio grupo. El trabajo fotográfico recae en un clásico de la fotografía, Juan Perez Fajardo realizando un solvente y bien cuadrado dentro de la filosofía del grupo.

Si te gustan los sonidos tipo Creed, Nickelback, o Hinder, el arco armónico de Mathilda se acercara mucho a tus gustos; en la voz tenemos a Felipe Díaz que ademas hace las labores de guitarra rítmica, conformando un buen trabajo, sobre todo en la bis lírica, donde se luce especialmente y muestra un registro roto que no duda en escalar en las octavas a placer; por otra parte tenemos a  Pablo Lendinez en la batería, Rafa Fernández en el bajo, conformando ambos un buen anfiteatro para el poso de las líricas y por supuesto la fortaleza de la guitarra de Antonio Pazos que ademas ayuda en los coros.

Como ya he comentado Mathilda guarda un agradable equilibrio entre la melodía y el rock mas crujiente; comienza el trabajo con la intensa «I Will Not Bow» todo un trallazo electrificado y sumamente underground, muy del estilo del sello Sub-pop, soberbiamente equilibrada en su fase melódica, y sin duda uno de los mejores temas del disco. En «Don’t regret» Mathilda prosigue ese tono crudo y eléctrico, las líricas se endurecen y las guitarras se afilan en uno de los temas mas duros y heavys del trabajo, que todo hay que decirlo, cuando se endurecen mas me gustan. pero aún hay mas dentro del disco, y seguimos con «If you´re not there» tema que ya se va aproximando a lo que nos vamos a encontrar mas adelante, melodías aquiescentes, muy en la escuela Nickelback, en la que el grupo fuerza el climáx en un estribillo candente y con un cierto registro oscuro. No obstante estamos con un fantástico tema, que a buen seguro rompería en las radios de los Usa o en las islas británicas. Seguimos con «Just another day» un luminoso ejercicio de rock & roll en el que el tono es rápido y el estribillo te atrapa en una escucha con un fantástico riff central. A pesar de ser un disco de apenas media hora hay temas y tenemos aun trabajo con «A bitter place»; canción que enfatiza el cariz mas rasgado y roto del grupo. Aquí el grupo invita al oyente a sumergirse en la historia, en la dureza de su lírica, en su armonía oscura y un tanto lóbrega, logrando un resultado muy notable en el tema y del grupo en su conjunto. «Love don’t lie» tiene también un fuerte pilar en una linea melódica resuelta y dura y un tono lírico roto y dramático, descolocando las entrañas del oyente.

Hay temas que son un crisol de esencias contradictorias entre la fuerza de los estribillos casi pop y las guitarras mas recias como es «Black hair queen» donde el grupo sabe gurardar muy bien el equilibrio realizando un ejercicio estilistico genial. En «Forgiveness» entramos en una desgarrada canción que resulta muy difícil de obviar dentro del disco por su fuerza y tono magnético, fantástica. Entrando en el bis mas rockanrollero tenemos «I gotta feeling» tan adictiva como la anterior, pero preponderando un estilo mas abierto y melódico. Para cerrar el disco tenemos «And now I know» una balada que se pesa en kilates y que habla de esencias melódicas made in USA, lugar donde a buen seguro debería estar sonando dentro de la MTV2 junto a grupos como Staind.

Un trabajo maduro, intenso, inclasificable y que llama a su exportación inmediata a los mercados anglosajones para que se pueda dar salida a este grupo.

Josean Zombie.

 

 

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