NÁYADES “WHITE WINTER TALE” Autoeditado

NÁYADES “WHITE WINTER TALE” Autoeditado

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Náyades es un grupo madrileño que este medio conoce desde sus albores, desde el 2012 en la añorada y desaparecida sala Excalibur, en lo que los hemos visto en repetidas ocasiones en directo y que desde aquí aprovecho para que se animen a trabajarse una biografía para poder presentar su proyecto y este trabajo. Las influencias del grupo son claras y este trabajo, este “White winter tales” es un ejercicio de metal nostálgico del power metal que en su día popularizaron Helloween y luego desarrollaron grupos como Gamma Ray, Edguy, o Sonata Arctica. La portada que el grupo nos ofrece al mas puro sentimiento invernal, es cortesía del diseño de Alonso Muñoz, que consigue atrapar bastante bien el concepto del disco.

“Once upon a winter tale”: para ir abriendo boca nos adentramos en una introducción al mas puro estilo épico y fílmico de una epopeya, de un ejercicio condensado en apenas 1,17 segundos de arreglos orquestales de alto copete.

“Black wings to the moonlight”: y aquí rompemos la baraja para iniciar un tour de melodías muy Helloween/ Gamma Ray, totalmente old school donde la presencia de unas líricas que rozan unas octavas al alcance de muy pocas personas, se envuelven en unos estribillos lanzados cabalgantes que no dudan en mirarse en los Keeper. Destaco la melodía de bajo, aparte de las líricas estratosféricas de Fran Melero, una de las mejores voces del panorama del metal español y aún por descubrir.

“Losing control”; no dejamos, ni dejaremos, ese deje old school, pero en las influencias de Náyades también hay matices que hablan de otros grupos como los primeros Stratovarius. Las melodías en este corte son mas duras y menos basadas en los estribillos, aunque la fuerza sigue recayendo en las poderosas líricas y un tono rítmico muy acertado, fraguando un tema mas oscuro, pero igualmente atrayente y adictivo. Destaco el puente central lanzado a la melodía mesurada que corona el climáx del tema central.

“Ghost of my self” momento para las melodías mas mesuradas y con un cierto sabor intimo, bajando un tanto el tono del tempo. Melodía circular para enfatizar la lírica variada del tema y volviendo a ese deje Helloween. Muy destacable el solo de guitarra que a modo de desarrollo in crescendo desemboca en una preciosa melodía que firma el termino del tema.

“Buyer of souls”: este corte, en su desarrollo armónico tiene un sabor muy  Hammerfall/ Metallium, estribillo candente y lanzado con la parte de la batería echando chispas. El grupo juega con la tension contenida de la fuerza del tema con una armonia de bajo fantastica que sirve como prologo para un solo afilado y cortante.

“Forever”: arquitectura clásica en la espina dorsal del tema, totalmente old school heavy metal, para este corte pegadizo y que por su perfil tiene todas las papeletas de ser uno de los temas que deberían romper escenarios y algunos cuellos. No es que nos enseñe nada nuevo, pero funciona muy bien.

“No tomorrow”: no nos apartamos mucho de las arquitectura clásicas de las que el grupo se declara deudor, y volvemos a un corte que sabe a old school, articulando un estribillo dinámico y pegadizo, trufado con un sabor característico en la melodía de guitarra, mas compleja para engalanar precisamente el estribillo que encadena un buen solo central. Melodía clásica, si, pero sin dejar de elaborar una gran calidad con cierta complejidad.

“Save me”: en este corte, el grupo tira de su saber de los grupos que articulan sus influencias, para realizar un ejercicio de power metal virado hacia un tema mas intimo sin perder fuerza. Buen juego de armonías vocales, y el final a modo crescendo sabe a clásico del metal.

“Into the labyrinth” para dejar claro que estamos delante de un grupo al que no le falta músculo compositivo ni técnico, nos planta este corte instrumental, en donde el grupo hace gala de sus mejores técnicas y modos virtuosos, ejecutando un corte que sabe a clásico, y sabe a melodía de música clásica. Un bombón sin duda dentro del disco.

“White winter skies”; en este corte el grupo se aleja un tanto de la filosofía Helloween para elaborar un corte mas complejo y cargado y mas cercanos a grupos como Edguy o Vision Divine, teniendo como horizonte una armonía mas actual, que no menos compleja como vemos en el riff central labrado y aupado por la armonía de bajo, omnipresente en todo el disco.

“Mindcage demons”: cerramos el disco con un corte que bebe indudablemente de grupos como Edguy. Armonía en el estribillo que se alambica entre guitarra y bajo, con unas rítmicas menos aceleradas, encumbrando las líricas. Quizás sea uno de los temas que menos me haya tocado, pero tiene la calidad innata que hace de este trabajo algo muy homogeneo.

Mi conclusión para este trabajo es clara; hay calidad compositiva y el grupo tiene grandes virtudes y no menos arrojo en el uso de los instrumentos. Esta claro que esto esta dirigido a un publico muy concreto, aquellos que, como yo mismo, hemos vivido una época concreta dorada del heavy metal y que como Náyades nos indica, sigue plenamente en boga, facturando un trabajo adictivo. Por otra parte, y a pesar de la gran calidad del trabajo, las influencias del grupo pueden llegar a ahogar el que el grupo despunte en un mercado saturado de grupos, que como ellos, también son deudores de este sonido; creo que deberían en un futuro desarrollar un carácter mas propio y atreverse a desarrollar su sonido, ya que potencial no les falta. También les recomendaría una vuelta mas al tema de la calidad del sonido del disco en la mezcla y masterización del trabajo.

Por lo demás un gran trabajo que a buen seguro, en directo va a dejar unas sensaciones realmente buenas.

 

Josean Zombie.

 

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